Trastornos paroxísticos no epilépticos
24 Ene 2019

Trastornos paroxísticos no epilépticos


Los trastornos paroxísticos no epilépticos son una serie de trastornos con alteraciones, en su mayoría originadas también a nivel cerebral que se caracterizan por síntomas episódicos, de aparición brusca y muy breve duración, producidos por mecanismos muy diferentes a la epilepsia. Es importante que el pediatra esté relacionado con estos eventos, para definir un diagnóstico y orientación parental oportuna.

Estos trastornos cerebrales alcanzan una prevalencia del 10% en la población infantil, 10 veces la prevalencia de la epilepsia, en el mismo grupo etario. De allí la importancia en establecer un diagnóstico diferencial y conocer el pronóstico y tratamiento más adecuado, en cada caso.

En nuestra nota anterior, hablamos sobre las crisis convulsivas y su manejo. En esta oportunidad trataremos dos de los Trastornos Paroxísticos no epilépticos más frecuentes en la consulta pediátrica: los Espasmos del Sollozo y los Síncopes Infantojuveniles.

Espasmos del Sollozo
Los pediatras estamos familiarizados con estos ataques propios de los niños menores de cinco años de edad, conocidos como Espasmos del Sollozo. Los espasmos del sollozo o “bloqueos de la respiración" en pleno berrinche, situación de llanto por frustración, dolor, temor o enojo.

Son eventos paroxísticos no epilépticos comunes en lactantes y preescolares, que ocurren en niños que tienen un reflejo exagerado, de modo que, cuando se golpean o cuando se frustran ante la negación de los padres o cuidadores, dejan de inspirar aire (sin que esto tenga que ir precedido necesariamente por el llanto).

Adoptan un color azulado o muy pálido, a menudo pierden la conciencia y pueden presentar movimientos corporales parecidos a los observados durante una convulsión, donde se les tensa el cuerpo y parece que no respiraran. Estas características han permitido tipificar dos tipos principales, de espasmos del sollozo: los espasmos del sollozo pálidos y los espasmos del sollozo cianóticos. Aunque asustan muchísimo a los padres, este tipo de episodios suelen remitir solos y los niños nunca sufren ninguna lesión como consecuencia de ellos.

Síncope Infantojuvenil
Algunos de los niños con Espasmos del Sollozo, presentan en años posteriores de su vida, síncopes infantojuveniles. Los Síncopes Infantojuveniles se presentan en los niños mayores, a partir de los 5 años de edad. En muchos casos los síncopes se presentan en el contexto de situaciones muy puntuales, como el estrés emocional, temor, dolor, estado de ansiedad, angustia, el canto del himno, extracciones sanguíneas, bipedestación prolongada, vómitos persistentes o cambios súbitos de posición.

Los síntomas iniciales son mareo y visión borrosa. Posteriormente se describe sensación de frío y hormigueo en las extremidades, previos al desmayo. Durante el episodio se presenta palidez, frecuencia cardíaca baja, sudoración fría y puede haber ganas de vomitar, vómitos e incontinencia urinaria. Si la falta de oxigenación se prolonga más allá de los 15 segundos, se puede observar un espasmo tónico generalizado con sacudidas inclusive. Estas últimas manifestaciones, pueden ser confundidas con un tipo de convulsión, por lo cual requiere de un interrogatorio dirigido exhaustivo y una evaluación médica especializada.

Existen otros tipos de eventos con síntomas episódicos no epilépticos en la infancia, como lo son: el Vértigo Paroxístico Benigno, Reflujo Gastroesofágico, Crisis Psíquicas o seudoconvulsiones, Trastornos Motores Episódicos no Epilépticos, entre otros.

Por Dr. Erika Muñoz - Neuropediatra

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