Panasalud 2019

Psoriasis: causas y tratamiento

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, caracterizada por la presencia de lesiones de color rojo, principalmente en la piel de los codos, rodillas y cuero cabelludo, y que tiene la posibilidad de afectar a uñas y articulaciones.

En 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó una resolución sobre la psoriasis, reconociéndola formalmente como “una enfermedad crónica, no contagiosa, dolorosa, deformativa e incapacitante para la que no hay cura”.

Aunque no existen cifras oficiales de personas con psoriasis en Panamá, se estima que esta podría estar alrededor de los 60,000 pacientes. Aunque no conlleva un riesgo vital, según la OMS, esta enfermedad tiene repercusiones significativas en el ámbito físico, emocional, sexual, laboral y económico del paciente, y disminuye de forma relevante su calidad de vida, con un impacto similar al de la diabetes, la artritis o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

La enfermedad
“Aunque existe predisposición genética en las personas que la padecen, suelen estar involucrados además otros factores desencadenantes y estos últimos tienen un peso de riesgo mayor. Se origina debido a una disfunción en el sistema inmune y puede aparecer en cualquier parte del cuerpo”, explica la dermatóloga Dalila Mirones.

La psoriasis se manifiesta en brotes, con periodos de mejoría y de remisión o empeoramiento, pero la enfermedad se desarrolla de una manera particular en cada paciente y durante toda la vida.

De acuerdo con la especialista, Lla psoriasis presenta diversas formas clínicas, que las clasifica como:

Psoriasis vulgar (en placas): Es la más frecuente. El 90% de los adultos afectados presenta esta variante, caracterizada por la presencia de placas escamosas, de color rojo, muy bien delimitadas, que suelen distribuirse de forma simétrica por el cuerpo. Generalmente, no hay síntomas aunque pueden producir un poco de picor. El cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la región sacra son, con frecuencia, las zonas más afectadas. Los genitales se ven afectados hasta en máximo el 30% de los casos. Las placas pueden persistir meses o años en las mismas localizaciones. Las lesiones pequeñas pueden confluir formando grandes placas de bordes geográficos o aclararse en el centro adoptando una morfología anular.

Psoriasis gutata: En general, es muy poco frecuente, pero es la forma de presentación más habitual en niños y adolescentes (entre el 44% y el 95% de los pacientes infantiles la padecen). Se caracteriza por numerosas placas de pequeño tamaño (entre 0,5 y 1,5 centímetros) que aparecen principalmente en el tronco y cerca de las extremidades, sin afectar a plantas y pies. Suele aparecer en forma de brotes después de determinadas infecciones. En niños, las lesiones suelen remitir espontáneamente en semanas o meses, mientras que este tipo de psoriasis tiende a hacerse crónica en adultos.

Psoriasis eritrodérmica: Se caracteriza por la aparición, de manera gradual o aguda, de un eritema o enrojecimiento de la piel que afecta a más del 90% de la superficie corporal. Existen casos graves que se asocian a síntomas generales. La complicación más frecuente es la sobreinfección.

Variantes pustulosas: Son variantes de la psoriasis en las que se forman pústulas visibles a simple vista (pustulosis palmoplantar, acrodermatitis pustulosa, psoriasis pustulosa generalizada y psoriasis gestacional o del embarazo).

Los más susceptibles
De acuerdo con Mirones, “la psoriasis es una patología de distribución universal que afecta a entre el 1% y el 3% de la población, según estimaciones de estudios oficiales. Aunque no existe predominio de sexo -afecta por igual a hombres que a mujeres-, es más común en personas de raza blanca y suele aparecer de manera más frecuente entre los 15 y los 35 años de, aunque también puede afectar a niños y a personas mayores”.

“Todo comienza cuando los linfocitos T, un tipo de células blancas presentes en la sangre que ayudan a proteger el cuerpo contra las infecciones, se activan de manera indebida. Esto desencadena diversas respuestas inmunitarias, entre ellas, la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel y la proliferación de un tipo de células de la piel llamadas queratinocitos. En consecuencia, se acelera el proceso de renovación celular de la epidermis, que de treinta días (que es lo habitual) pasa a producirse en solo cuatro, lo que provoca que las células suban demasiado rápido a la superficie de la piel y se acumulen, donde se forman placas de escamas blanquecinas”, señala.

Entre los factores de riesgo del desarrollo de psoriasis está: antecedentes familiares de psoriasis, infeccionesp por estreptococo, estrés emocional o tensión psicológica, consumo de tabaco.

Para pacientes que ya padecen la enfermedad, condiciones como los cambios bruscos de clima, el consumo de ciertos medicamentos como los beta-bloqueantes o sales de litio; los golpes o traumatismos y la ingesta de un ácido graso llamado ácido araquidónico (AA), presente en alimentos como la carne de res, el cerdo, el pollo, los huevos, la leche de vaca, los cacahuetes, los lácteos y la mantequilla, entre otros.

Diagnóstico y tatamiento
El diagnóstico de la psoriasis es fundamentalmente clínico y debe realizarlo preferiblemente un experto en dermatología mediante la visualización de las lesiones.
En ocasiones, puede ser difícil de diagnosticar, porque los síntomas se parecen a los de otras enfermedades cutáneas, por lo que puede ser necesario examinar una pequeña muestra de piel en el microscopio. Adicionalmete, una maniobra exploratoria clásica de la placa de psoriasis es el raspado metódico de Brocq, que se realiza con una cucharilla metálica sobre una placa sin tratar.

“Aunque todos los tratamientos de la psoriasis son efectivos para la mayoría de los pacientes, ninguno lo es para todo el mundo, ya que la respuesta a cada tratamiento varía de una persona a otra”, comenta la dermatóloga Dalila Mirones.

“La psoriasis no se cura de manera permanente, es recurrente y crónica, por lo tanto, se control. El tratamiento, enfocado al control de los síntomas y la prevención de infecciones secundarias, depende de factores como la gravedad de la enfermedad, el tamaño de las placas, el tipo de psoriasis y la reacción del paciente ante ciertos tratamientos”, añade.

El tratamiento de la psoriasis puede ser tópico, diractamente sobre la zona afectada, en forma de lociones, ungüentos, cremas y champús); Fototerapia o radiación ultravioleta UVB; tratamiento sistémico mediante medicamentos como retinoides sistémicos o inmunosupresores (que inhiben el sistema inmune) y terapia combinada, que combina los tres tratamientos anteriores.

Modificado por última vez elMiércoles, 06 Noviembre 2019 10:37
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